CASA VAZQUEÑO: autenticidad, paisaje y origen

Por
Miriam De la O
Fotografía y video: Pop Creativo, Luis Aceves & Willie Martínez
1/8/2026
Edición
366

CASA VAZQUEÑO: autenticidad, paisaje y origen

Entrevista con Selenia Vázquez

La visión de Casa Vazqueño va más allá de producir vino: busca situar al sur de Chihuahua en el mapa del enoturismo mexicano. El proyecto reúne viñedo, bodega, restaurante, hospedaje y producción agrícola en el Valle de los Olivos y en esta edición, Selenia Vázquez, habla sobre la visión familiar detrás de esta apuesta, así como de la identidad que buscan construir desde el orgullo que emana de este territorio.

1. Muchos proyectos nacen para producir algo; Casa Vazqueño parece haber nacido para contar una historia. Si tuvieras que explicar su origen, ¿qué historia contarías?

Casa Vazqueño nace mucho antes de la primera cosecha de uvas. Nace con la visión de una familia que entendió que el legado no se mide por lo que se posee, sino por lo que se construye para las siguientes generaciones.

Mi padre, Fidencio Vázquez, creció viendo cómo la agricultura dependía de la lluvia. Desde joven tuvo una convicción: transformar aquellas tierras de temporal en tierras de riego y brindar estabilidad a las familias que han trabajado junto a nosotros. Esa decisión cambió el destino del rancho.

Después llegaron los nogales y, con ellos, una pregunta: ¿cómo seguir creciendo respetando los recursos? La respuesta nos condujo a la vid y al olivo. Descubrimos que el Valle de los Olivos tenía condiciones para producir grandes vinos y una historia que merecía compartirse.

Casa Vazqueño reúne viticultura, gastronomía, hospedaje, turismo rural y producción agropecuaria. El vino fue el punto de partida; el propósito es revelar el alma de este lugar.

2. En una época donde todo parece buscar la especialización, ustedes eligieron la diversidad. ¿Qué les enseñó el campo sobre la riqueza de hacer convivir tantos mundos en un mismo lugar?

Que la naturaleza nunca apuesta por un solo camino: encuentra su fortaleza en la diversidad. En el rancho, cada actividad forma parte de un mismo ecosistema. Diversificar nos permite distribuir riesgos, adaptarnos al clima y aprovechar responsablemente los recursos, pero también demostrar todo lo que esta tierra puede ofrecer cuando se trabaja con paciencia y visión de largo plazo.

Además del vino, producimos nuez, aceite de oliva, carne y otros alimentos. Esa diversidad sostiene una economía local y da vida a una experiencia singular:

Quien nos visita no descubre únicamente un viñedo, sino un rancho vivo. El vino conecta la tierra, la cocina, la hospitalidad y a las personas.

3. ¿Qué tiene el Valle de los Olivos —su altura, su clima, su suelo— que les hizo pensar: “es aquí”? ¿Cómo se refleja ese paisaje en cada vino?

Durante generaciones lo conocimos como el lugar donde crecían nuestros nogales. La decisión de plantar vid no nació de una intuición romántica, sino de una investigación para diversificar la producción y utilizar el agua responsablemente.

Los estudios revelaron un terroir excepcional: una altitud cercana a los 1,600 metros, marcada amplitud térmica y suelos con poca materia orgánica, que impulsan a la vid a desarrollar raíces profundas. Esa combinación produce vinos con estructura, frescura, complejidad aromática e identidad propia.

Siempre decimos que no descubrimos un nuevo valle, sino una nueva manera de interpretar aquel donde nuestra familia ha vivido toda la vida. La altura se percibe en la elegancia y la acidez; el clima semiárido, en la concentración; y la amplitud térmica, en los aromas. Aquí, el paisaje no solo se bebe: también se vive.

4. Hoy, muchas personas buscan lugares capaces de cambiarles el ritmo. ¿Cómo diseñaron una experiencia donde el vino es solo el principio?

El viajero de hoy ya no colecciona destinos; colecciona emociones. Desde el inicio quisimos que Casa Vazqueño permitiera vivir el ritmo del campo y comprender el valor detrás de cada cosecha.

Elvira, nuestro restaurante, es el corazón gastronómico. Su cocina parte de ingredientes del rancho y de la riqueza culinaria del norte de México, además, cada platillo dialoga con nuestros vinos. La experiencia continúa en las cabañas boutique, rodeadas de viñedos, olivos y nogales, pensadas para reencontrarse con la tranquilidad.

El vino es la puerta de entrada, pero no el destino final. Lo memorable sucede cuando el visitante deja de ser espectador y se siente, aunque sea por unos días, parte de la historia.

5. Construir un proyecto de esta escala “en medio de la nada” suena tan romántico como desafiante. ¿Cómo fue el proceso?

Muchas personas llegan y dicen que estamos “en medio de la nada”. Nosotros respondemos: estamos exactamente donde debía nacer este proyecto.

El desafío no fue la distancia, sino imaginar un destino donde nadie pensaba que podía existir uno. Hubo que desarrollar caminos, servicios, viñedos, bodega, gastronomía y hospitalidad desde cero, con visión de largo plazo y respeto por el paisaje. No queríamos imponer un proyecto, sino permitir que el territorio marcara el rumbo.

El vino nos enseñó paciencia: una vid necesita tiempo para madurar, un vino para expresar su carácter y un destino para construir su reputación.

6. Casa Vazqueño dialoga con una idea contemporánea del lujo: menos ostentación y más autenticidad, paisaje y origen. ¿Cómo entienden ustedes esa nueva hospitalidad?

El lujo ya no se define por lo que impresiona a primera vista, sino por lo que permanece. Para nosotros significa caminar por el viñedo donde nació el vino que estás degustando, conversar con quienes lo cultivan, probar ingredientes cosechados a unos metros de la mesa y descansar en un paisaje que conserva su esencia.

Buscamos una hospitalidad cercana, honesta y ligada a la tierra. El lujo no consiste en añadir más, sino en revelar la belleza de lo esencial: una comida adquiere profundidad cuando conoces sus ingredientes, y un viaje, cuando transforma tu forma de mirar.

7. Desde la arquitectura hasta las etiquetas, todo parece hablar el mismo idioma. ¿Cómo construyeron una marca profundamente chihuahuense sin caer en lugares comunes?

Una marca no comienza con un logotipo ni termina en una botella; nace cuando existe una historia auténtica que merece ser contada.

No queríamos crear una imagen inspirada en el norte, sino dejar que el propio norte hablara.

Por eso evitamos los estereotipos y partimos de nuestra historia familiar y del Valle de los Olivos. La arquitectura, las etiquetas, la cocina y la hospitalidad responden a una misma idea: elegancia, sobriedad y coherencia. Queremos que, al sostener una botella, alguien descubra un paisaje, una familia y una forma de entender el campo. Cuando todo cuenta la misma historia, la marca se convierte en experiencia.

8. Innovar en el campo también implica responsabilidad. ¿Cómo equilibran la tradición agrícola con nuevas prácticas sostenibles?

En el campo aprendimos que innovar no significa romper con la tradición, sino darle herramientas para seguir existiendo. Producir vino en esta región exige respeto por el agua: utilizamos riego por goteo y sistemas de monitoreo para entender las necesidades reales de la vid y aprovechar cada recurso con eficiencia. También trabajamos en prácticas que favorecen la salud y el equilibrio natural del suelo.

Medimos cada decisión con una pregunta: ¿permitirá que las siguientes generaciones encuentren un campo más fuerte que el que nosotros recibimos? Si la respuesta es sí, sabemos que vamos por el camino correcto.

9. Más allá del vino, ¿qué impacto esperan dejar en la región?

Queremos que el crecimiento se traduzca en empleo formal, desarrollo profesional y oportunidades para que las nuevas generaciones no tengan que abandonar su lugar de origen.

También existe un impacto cultural: durante mucho tiempo, pocas personas asociaban a Chihuahua con el vino. Cada botella puede ser una embajadora del Valle de los Olivos y ayudar a posicionar al sur del Estado como un destino enoturístico. Pero quizá el efecto más valioso sea el orgullo: que un joven mire este proyecto y comprenda que aquí también es posible innovar, emprender y construir un futuro.

10. Este agosto inauguran una bodega de más de 1,620 metros cuadrados. ¿Qué representa esta apertura y qué sigue después?

Representa la materialización de un sueño que comenzó hace varias generaciones. Imaginamos un proyecto donde todo ocurriera en un mismo lugar: cultivar la uva, transformarla en vino y compartirla con quienes nos visitan. Con la nueva bodega cerramos ese círculo.

La integración fortalece la calidad y transforma la experiencia: ahora será posible recorrer el proceso completo, del viñedo a la copa. Sin embargo, la bodega no es un punto de llegada, sino un nuevo comienzo. Queremos consolidar a Casa Vazqueño como un referente del enoturismo mexicano y contribuir a que el sur de Chihuahua ocupe su lugar en el mapa vitivinícola nacional e internacional.

LA MESA DE CASA VAZQUEÑO

HOT PICKS

EL VINO

Origen. Nuestro primer blend y la etiqueta que obtuvo la primera Medalla de Oro en el Concours Mondial de Bruxelles – México Selection. Cabernet Sauvignon, Shiraz, Malbec y Petit Verdot en una copa que cuenta cómo empezó todo.

EL PLATO en ElVIRA

La carne. Por su raíz chihuahuense; y la tilapia, por el giro inesperado. Dos maneras de entender la cocina de Elvira: tradición e innovación en una misma mesa.

LA TEMPORADA

La vendimia, por su energía; el otoño, por el mosaico de rojos, dorados y ocres. Aunque en un rancho vivo nunca existe una sola temporada perfecta.

EL RECORRIDO

Viñedos, nogales, olivares, bodega y una mesa en Elvira. Casa Vazqueño se descubre como una historia, capítulo por capítulo.

EL RITUAL

Detenerse antes de la primera copa. Sentarse frente al paisaje, respirar y dejar que el Valle de los Olivos marque el ritmo. El vino se entiende mejor cuando primero se conoce la tierra que le dio origen.

CREDITOS: CASA VAZQUEÑO: autenticidad, paisaje y origen

La visión de @vinedocasavazqueno va más allá de producir vino: busca situar al sur de Chihuahua en el mapa del enoturismo mexicano.

El proyecto reúne viñedo, bodega, restaurante, hospedaje y producción agrícola en el Valle de los Olivos y en esta edición, Selenia Vázquez, habla sobre la visión familiar detrás de esta apuesta, así como de la identidad que buscan construir desde el orgullo que emana de este territorio.

Entrevista con Selenia Vázquez @seleniavazquezz

Por Miriam De la O @mimodelao

En portada:

Selenia Vazquez@seleniavazquezz

Fidencio Vazquez@fidencio2482

Andres Vazquez@andresvazquezz

Fotografía y video: Pop Creativo @popcreativomx - Luis Aceves @luisacevesmx & Willie Martínez @williemartinezmx

Coordinación y logística: Mitzy Ibarra @mitzyib

Bere Solis @beresolislujan

Sofia Ascencio @sofiaascenciod

Styling:

Bere Solis @beresolislujan

Diseño: Karla Cárdenas @karlacardenasl

Locación: Casa Vazqueño

@vinedocasavazqueno

@casavazqueno

Traslado: Volker

@volkswagenvolker.mx

Decoración: MobilLounge

@mobil.mobiliario

Peinado y maquillaje:Jonathan Aranda

@j.arandastudio

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