Dr. Daniel García Ballesteros: La identidad en primer plano

Por
Miriam De la O
1/10/2026
Edición
368

Con el rejuvenecimiento facial al centro de su práctica, su mirada reúne el conocimiento de la cirugía reconstructiva y una convicción estética: conservar aquello que distingue a cada persona merece tanta atención como decidir qué transformar.

Hay una petición que el Dr. García Ballesteros escucha con frecuencia en consulta: querer parecerse a alguien más. La referencia suele ser una artista, un rostro conocido, una imagen que despierta cierta aspiración... pero su respuesta devuelve la conversación a la persona que tiene enfrente: No se trata de parecerte a alguien más, o adoptar la tendencia que está de moda, se trata de realzar tu propia identidad.  

En estas palabras cabe buena parte de su manera de entender el rejuvenecimiento. El objetivo es recuperar frescura y definición conservando la identidad. La estructura ósea, la distribución de la grasa y la calidad de la piel exigen una lectura propia; también importa lo que ese rostro ha vivido, desde sus hábitos hasta los procedimientos que recibió antes.  

En conversación, pasamos de hablar de detalles del contorno mandibular a una advertencia sobre las expectativas que generan las redes sociales. Pues antes de elegir una técnica, el Dr. se ocupa de explicar qué está cambiando en ese rostro (según edad, fenotipo, estilo de vida) y después, cuáles son las opciones para lograr los mejores -y más naturales- resultados.  

Una formación que conoce la complejidad

Su historia profesional comenzó en Chihuahua, donde estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Chihuahua y cursó cuatro años de Cirugía General en el Hospital Central. Después se trasladó a Monterrey para formarse en Cirugía Plástica en el Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González de la UANL.  

La reconstrucción fue decisiva en su elección. Durante la residencia de cirugía general, conocer el trabajo de un médico dedicado a la microcirugía despertó su interés por las posibilidades de esta especialidad. Vinieron después las guardias, las lesiones complejas y el aprendizaje progresivo de procedimientos que exigían trabajar sobre estructuras delicadas.  

Recuerda también lo que significó alejarse de su familia para continuar preparándose. A la exigencia del hospital se sumaba la adaptación a otra ciudad. En ese periodo encontró grandes amigos y equipos en los que, cuenta, aprendieron a trabajar como una familia.  

MD: Al pensar en el largo camino de formación que recorre un médico especialista, ¿qué parte de la cirugía plástica te gustaría que la gente conociera mejor?  

DG: Llegan pacientes con dedos, manos o antebrazos amputados, con quemaduras eléctricas, con fracturas de la cara. Todo eso te va enseñando poco a poco. Empiezas con ciertos procedimientos y, conforme avanzas, vas haciendo otros más complejos. Esa formación también te enseña a resolver complicaciones. Después sigues actualizándote, porque en medicina las cosas siempre están cambiando.

Su formación continúa en el encuentro con distintas escuelas de cirugía facial. Ha enriquecido su aprendizaje junto a los doctores Ben Talei, Dominic Bray, Francisco Gómez Bravo y Mirza Fırat, especialistas de proyección internacional. Conocer sus técnicas y observar otras formas de abordar el rostro alimenta una práctica en constante evolución, donde cada aprendizaje se traduce en nuevas posibilidades para trabajar con precisión y preservar la naturalidad.  

El rostro en profundidad

Al hablar de rostros, existe una relación importante entre sus distintas zonas y en cómo planear una intervención que tenga sentido para el conjunto.

Entre las técnicas que el Dr. emplea está el rejuvenecimiento en planos profundos, conocido como deep plane. Este abordaje trabaja sobre tejidos situados bajo la superficie y requiere un conocimiento preciso de la anatomía, especialmente por la cercanía de las estructuras nerviosas vinculadas con la movilidad facial.

MD: Dr. y cuando hablamos de rejuvenecer el rostro, ¿qué importancia tiene el cuello?

DG: Hay pacientes jóvenes que tienen los surcos marcados y no necesitan que trabajemos el cuello. En otros casos ya se perdió su definición y tenemos que hacer un levantamiento. Ahí intervienen músculos y estructuras profundas. Buscamos recuperar la armonía, que se vea el contorno de la mandíbula y la angulación del cuello. Siempre depende de lo que necesita cada paciente.

Esa atención al cuello explica su cautela ante la idea de resolver cualquier papada con una liposucción. En su valoración, es necesario identificar qué estructuras están implicadas antes de decidir el tratamiento. También insiste en un matiz que suele perderse entre nombres de técnicas: distintos abordajes pueden ofrecer buenos resultados cuando el cirujano los domina y los indica adecuadamente.

El Lifting Endoscópico

Su interés por las técnicas más actuales de rejuvenecimiento facial se refleja en el lifting endoscópico, un abordaje que ocupa un lugar destacado en su práctica. A través de pequeñas incisiones y con el apoyo de una cámara, permite visualizar y reposicionar estructuras del rostro, buscando recuperar frescura y definición con cicatrices discretas.

La elección depende de una valoración individual; en pacientes seleccionados, puede integrarse con procedimientos en cejas y/o párpados para atender la armonía del conjunto, siempre considerando el tiempo quirúrgico.

MD: ¿La edad determina quién puede realizarse una cirugía facial?

DG: Cada paciente es diferente. Hay personas de treinta o treinta y cinco años que ya tienen datos de envejecimiento, surcos más marcados o flacidez. Necesitamos ver qué zonas quieren mejorar y cuáles requieren tratamiento. Por eso es tan importante la consulta: puedes llegar pensando que necesitas un rejuvenecimiento y, al valorarte, vemos que necesitas otra cosa. También hay pacientes que no son candidatos a ciertos procedimientos.

Saber cuándo detenerse

En la entrevista aparece una preocupación recurrente: la facilidad con que una tendencia termina convertida en una petición médica. Una fotografía puede abrir la conversación, pero entender sus posibilidades exige revisar la anatomía, los antecedentes y las expectativas de quien consulta.

García Ballesteros es especialmente cuidadoso con la acumulación de procedimientos. Relata que ha encontrado huellas de intervenciones previas al operar y explica que esos antecedentes pueden hacer más complejo el trabajo. De ahí que pregunte qué se ha realizado el paciente y que insista en valorar cada nueva indicación.  

MD: ¿Qué lugar tienen los rellenos y los bioestimuladores en tu práctica?  

DG: Los utilizo en pocas ocasiones, cuando realmente están indicados. Hay pacientes en quienes un bioestimulador puede ayudar a mejorar la calidad de la piel, pero si ya existe una flacidez importante necesitamos valorar otra cosa. Con los rellenos, lo importante es que sea la cantidad correcta en el paciente indicado.  

Hay que reconocer límites, explicar qué puede lograrse y desaconsejar lo que no corresponde. La manera en la que buscamos rejuvenecer rostros parte de las características de cada persona y del deseo de sentirse bien con la edad que se tiene.  

La confianza también se prepara

Cuando hablamos de seguridad, el doctor describe un proceso que comienza antes de entrar al quirófano. La consulta permite conocer los objetivos del paciente, explicar la intervención y establecer las condiciones necesarias para realizarla.  

MD: ¿Qué sucede entre esa primera consulta y el día de la cirugía?

DG: Platicamos sobre lo que estás buscando y en qué consiste el procedimiento. Después vienen los estudios de laboratorio, la revisión de medicamentos, vitaminas y suplementos, y la valoración por medicina interna y anestesiología. Si se detecta algún problema, se atiende antes de organizar la cirugía. Hay indicaciones previas, cuidados durante el procedimiento y seguimiento posterior. El equipo te acompaña desde que llegas.  

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