Dr. Edgar Mariñelarena: Todo lo que debes saber sobre Endometriosis

Por
Miriam de la O
1/3/2026
Edición
361
Conoce a tu doctor:

Cédulas: Médico Cirujano yPartero 10392754, Ginecología y Obstetricia 13569868

Años de experiencia: Medicinageneral 10 años, Especialidad 8 años, Alta especialidad 3 años

Logros profesionalesdestacables:

Durante la pandemia por COVID-19, participé en laelaboración del Protocolo Estatal de Atención Obstétrica, elcual fue implementado oficialmente en el Estado.

Actualmente me desempeño como CoordinadorEstatal de Emergencias Obstétricas en la Secretaría de Salud y,mediante un trabajo colaborativo y multidisciplinario, hemos contribuido a la disminuciónde la mortalidad materna en el Estado.

 

Para quien nunca ha escuchado hablar de laendometriosis, ¿cómo la explicarías en términos claros pero clínicamenteresponsables?

La explicaría como una enfermedad crónica en laque tejido similar al endometrio —la capa que recubre el interior del útero yque se descama durante la menstruación— se sitúa fuera de él. Ese tejidoresponde a los estímulos hormonales del ciclo menstrual, lo que provocainflamación repetida en los órganos donde se encuentra, como ovarios, intestinoo vejiga.

La inflamación sostenida puede generar dolorintenso, adherencias y alteraciones en la función de distintos órganos. No setrata únicamente de “dolor menstrual”, sino de una enfermedad sistémica quepuede impactar de manera importante la calidad de vida.

 

Marzo es el mes de la concientización sobre laendometriosis y el 14 se conmemora el Día Mundial. Desde su experienciaclínica, ¿qué tan lejos estamos —como sociedad y como sistema de salud— decomprender realmente la magnitud de esta enfermedad?
“Como sociedad tenemos una deuda histórica con las mujeres que viven con endometriosis”

Durante años hemos normalizado el dolormenstrual, incluso dentro del ámbito médico, lo que ha contribuido a retrasosdiagnósticos y a la minimización del sufrimiento de muchas pacientes.

Aún estamos lejos de comprender plenamente lamagnitud de esta enfermedad. La endometriosis no solo genera dolor; impacta lacalidad de vida, la salud mental, la productividad laboral y la dinámicafamiliar. Sin embargo, el hecho de que hoy exista mayor conversación yconciencia representa un paso importante hacia un abordaje más serio, oportunoy empático.

La endometriosis suele tardar en diagnosticarse.¿Qué está fallando: la información, la formación médica o la normalización deldolor femenino?

Creo quetodo a la vez.

En promedio, una mujer tarda entre 7 a 10 años en serdiagnosticada, y con frecuencia llegan pacientes al consultorio que duranteaños escucharon que su dolor era “normal” o parte inevitable de ser mujer.

Cuando elsufrimiento se minimiza, el diagnóstico se posterga, y con ello también laposibilidad de tratamiento oportuno y una mejor calidad de vida.

Como cirujano de mínima invasión, ¿qué te llevó aenfocar parte de tu práctica en una patología que durante décadas fue minimizadao subestimada?

Además del reto diagnóstico y terapéutico querepresenta, la necesidad de visibilizar y crear conciencia. La endometriosisexige precisión quirúrgica, pero también escucha y acompañamiento. Comocirujano de mínima invasión, encontré en esta patología un campo donde latécnica avanzada puede traducirse directamente en calidad de vida para laspacientes. Poder ofrecer alternativas quirúrgicas menos invasivas y másresolutivas es una forma concreta de devolverles control sobre su salud y suproyecto de vida.

 

¿Cuáles son las consecuencias físicas, emocionalesy reproductivas que puede generar la endometriosis cuando no se diagnosticaoportunamente ?

Además del dolor pélvico —que puedellegar a ser incapacitante— muchas pacientes experimentan fatiga crónica,disminución del rendimiento laboral y académico, olvidos frecuentes y unasensación persistente de “niebla mental”.

En el plano emocional, el desgaste de convivirdurante años con dolor no validado puede generar ansiedad, frustración eincluso síntomas depresivos.

Desde el punto de vista reproductivo, laendometriosis se asocia a dificultades para lograr embarazo, especialmente ensus formas moderadas y severas, debido a inflamación, alteraciones anatómicas ycompromiso ovárico.

Muchas mujeres normalizan el dolor durante suciclo. ¿Cómo distinguir entre un malestar “esperable” y una señal de alarma?

Una ligera molestia durante la menstruación puedeser esperable; lo que no es normal es el dolor que incapacita. Si el dolorobliga a suspender actividades, faltar al trabajo o la escuela, requiereanalgésicos de forma constante o no mejora con el tratamiento habitual, es unaseñal de alarma.

También deben llamar la atención el dolor durantelas relaciones sexuales, al evacuar o al orinar en el periodo menstrual, asícomo una fatiga marcada. El dolor que limita no debe normalizarse; mereceevaluación médica.

Si pudieras cambiar una sola cosa en la manera enque se aborda la endometriosis en México, ¿qué sería?

Dar larelevancia que merece el dolor menstrual incapacitante. Mientras sigamosnormalizándolo, seguiremos retrasando diagnósticos y tratamientos oportunos.

Reconocer que el dolor que limita no es normal sería un cambio culturalprofundo, con impacto directo en la calidad de vida de millones de mujeres.

 

 

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