
Con 20 años de trayectoria, el Dr. Rogelio Reza se ha consolidado como uno de los referentes de la cirugía plás?ca en Chihuahua. Su prác?ca combina técnica, sensibilidad y una visión de la belleza que privilegia la naturalidad, la é?ca y el bienestar emocional de cada paciente. Al frente de la Clinica St. Johnn y Beleza Cirugía Plástica, el Dr. Reza ha construido una narrativa muy clara: La belleza se realza, se celebra.
¿Cómo recuerdas el inicio de tu camino profesional? ¿qué te llevó a la cirugía plástica?
Fue durante el internado cuando descubrí esta especialidad. Me enamoró darme cuenta de que, con mis manos, podía reconstruir partes del cuerpo y… devolver autoestima y confianza a las personas.
¿Qué tipo de procedimientos realizas y en qué te has especializado?
Realizo cirugía estética en general, aunque actualmente mi enfoque principal es la Cirugía Facial, especialmente rinoplastia y procedimientos de rejuvenecimiento.
¿Qué parte de ti se formó fuera del quirófano y hoy influye en tu práctica?
Soy un hombre familiar, me gusta viajar y disfrutar de los míos. Ese equilibrio me ha fortalecido y me impulsa a ser una mejor versión de mí mismo, tanto personal como profesionalmente.
En estos 20 años, ¿qué ha cambiado más: tu técnica o tu mirada sobre la belleza?
Ambas. La técnica evoluciona constantemente y eso me motiva a seguir aprendiendo. En cuanto a la belleza, creo en resaltar rasgos de forma natural, sin cambios drásticos, respetando siempre la esencia de cada persona.
St. Johnn y Beleza Cirugía Plástica tienen una identidad muy clara. ¿Qué buscabas crear?
Quería que cada paciente percibiera calidez humana, ética y profesionalismo.
Son centros donde lo más importante son las personas, porque detrás de cada procedimiento hay una historia y, muchas veces, una gran vulnerabilidad.
Trabajas con cuerpos, pero sobre todo con historias. ¿Qué buscas entender antes de un procedimiento?
El proceso emocional. En Beleza no solo hacemos cirugías, acompañamos procesos que impactan directamente en la autoestima y la calidad de vida.
Desde tu experiencia con Miss Universe, ¿qué has aprendido sobre inseguridad y belleza?
Que la inseguridad no tiene que ver con la apariencia, sino con la presión constante de la mirada externa y los estándares cambiantes.
La belleza real aparece cuando una mujer se siente segura, en paz consigo misma y dueña de su historia.
¿Cómo distingues entre un deseo auténtico y una expectativa impuesta?
A través de la conversación y la escucha. Cuando el deseo es auténtico, nace de la persona; cuando es impuesto, aparece la comparación y la urgencia por encajar.
Como médico, mi responsabilidad es orientar y, si es necesario, decir no.
Después de tantos años, ¿qué tipo de transformación te conmueve más?
La que ocurre desde adentro: en la actitud, en la mirada, en la seguridad con la que una paciente vuelve a habitar su cuerpo.
Cuando sales del quirófano, ¿qué es lo que realmente te llena?
Saber que mi equipo y yo aportamos un grano de arena para mejorar la autoestima de nuestros pacientes. Ese legado es profundamente satisfactorio.
Si tu legado no se midiera en resultados visibles, ¿en qué te gustaría que se notara?
En pacientes seguras y satisfechas, y en la enseñanza a las nuevas generaciones de cirujanos plásticos.