
A cinco décadas de su fundación, el Tec de Monterrey Campus Chihuahua revisa la historia que lo convirtió en un aliado del desarrollo estatal y asume la responsabilidad de construir sus próximos 50 años.
Hace algunas ediciones iniciamos una conversación con Armando Bahena Vigna, director general del Tecnológico de Monterrey Campus Chihuahua, sobre el presente de la institución y su visión hacia el futuro. Hoy retomamos aquella charla bajo un marco especialmente significativo: su 50 aniversario. Más que reconstruir una cronología, profundizamos en las ideas que han sostenido al campus desde 1976, su papel en el desarrollo del estado y la responsabilidad de continuar un legado construido por miles de personas.
—Cuando el Campus Chihuahua abrió sus puertas en 1976, inició con una visión que ha atravesado cinco décadas. ¿Qué permanece intacto y qué ha tenido que transformarse?
—Permanece intacta la búsqueda de generar impacto a través de nuestros egresados. El Tecnológico de Monterrey nació en 1943 con la intención de formar profesionistas de gran nivel académico que contribuyeran al desarrollo de su entorno. Esa filosofía sigue siendo parte de nuestro ADN: una formación académica de excelencia.
Lo que debemos adaptar permanentemente es la manera de responder a las nuevas realidades. La mejora continua implica entender qué necesitan hoy la industria y la sociedad, pero también anticipar qué necesitarán en el futuro. La dinámica social, política y económica cambia; nuestra vocación de mejorar permanece.
—La historia del campus también puede leerse como un reflejo de la evolución de Chihuahua. ¿Cómo ha participado la institución en ese proceso?
—Cuando llegué a Chihuahua me llamó poderosamente la atención que su desarrollo no depende únicamente del gobierno, sino de una colaboración muy activa entre empresarios, autoridades, instituciones y compañías multinacionales. El Tecnológico de Monterrey ha formado parte de esa historia.
Nuestros más de 18 mil egresados han contribuido al crecimiento de la entidad desde empresas, organizaciones y espacios de gobierno. Muchos de los actores que hoy impulsan Chihuahua son egresados o han estado vinculados de alguna manera con el Tec. La institución ha tenido una participación constante durante estas cinco décadas.
—¿Qué distingue a quienes se han formado en este campus?
—Suelo preguntarles a empresarios y empleadores qué valor encuentran en nuestros egresados y qué áreas de oportunidad observan. Con frecuencia mencionan su responsabilidad, su capacidad para trabajar bajo presión, el dominio de idiomas, la formación multidisciplinaria y una visión que trasciende lo local para comprender lo global.
También son muy dinámicos. No les gusta permanecer estancados: buscan nuevos retos, crecimiento y desarrollo. Podría verse como un área de oportunidad, pero para mí también es una cualidad positiva.
—La biblioteca, los parques tecnológicos, la Sala de Juicios Orales y el IA Hub representan distintos momentos. ¿Qué cuenta la evolución de estos espacios sobre la forma de aprender?
—El campus comenzó en instalaciones que anteriormente habían funcionado como un internado para señoritas. Conforme surgieron nuevas necesidades académicas, la infraestructura también tuvo que evolucionar.
Don Federico Terrazas, presidente del consejo impulsor del campus, viajaba a Monterrey y regresaba con la determinación de traer a Chihuahua los avances que veía allá. Con el apoyo de empresarios y consejeros se desarrollaron bibliotecas, laboratorios y parques tecnológicos acordes con cada época. Ese principio continúa: actualizar permanentemente los espacios y equipos de acuerdo con nuestro modelo educativo.
—Parque Orión alberga 19 empresas y ha generado más de dos mil empleos. ¿Qué papel desempeña dentro de este ecosistema?
—Es un referente nacional y un privilegio que no existe en todos los campus. Tener, a unos metros de las aulas, empresas que desarrollan tecnología, perfeccionan procesos y enfrentan diariamente el reto de crecer permite que estudiantes y profesores se vinculen con experiencias reales.
Conozco empresarios, varios de ellos egresados, que comenzaron ahí con una idea nacida en el salón y hoy dirigen compañías consolidadas. El parque fortalece la educación, el emprendimiento y el desarrollo de la comunidad. Además, el PIT3 se ha convertido en un ícono arquitectónico de la ciudad.
—De los proyectos de investigación actuales, ¿qué desafíos considera especialmente urgentes para Chihuahua?
—El agua es fundamental. La crisis hídrica no es un problema futuro, sino una realidad que puede recrudecerse si no actuamos. También debemos atender la salud mental y la prevención de enfermedades como el cáncer.
Buscamos impulsar investigación aplicada, capaz de producir cambios concretos, e involucrar a los estudiantes desde las aulas. No se trata únicamente de contar con recursos, laboratorios e investigadores, sino de aprovecharlos al máximo para resolver problemáticas locales que también tienen dimensión global.
—¿Cómo lograr que las experiencias internacionales regresen al estado convertidas en conocimiento y oportunidades?
—Cuando yo estudiaba, quienes podían vivir una experiencia internacional eran muy pocos; actualmente, prácticamente la mitad de nuestros estudiantes participa en alguna. Salir abre la visión, pero también permite reconocer las oportunidades que existen en México y Chihuahua.
Trabajamos con los jóvenes la responsabilidad y la hipoteca social que tienen con su comunidad. Muchos reciben apoyos provenientes de Chihuahua; regresar y desarrollar aquí su talento es una manera de retribuir. Algunos se van durante un tiempo, pero Chihuahua tiene algo que los hace volver.
—¿Cómo convertir la sostenibilidad en una práctica cotidiana y no solo en una característica de los edificios?
—La sostenibilidad debe incorporarse al uso de la energía y el agua, al manejo de residuos y a la operación diaria. A través de Ruta Azul, el Tec trabaja nacionalmente para reducir su huella de carbono y convertir sus campus en modelos sostenibles.
Si los jóvenes viven estas prácticas todos los días, se convierten en hábitos que después llevarán a las organizaciones donde trabajen o a las empresas que ellos mismos creen.
—¿Qué aportación de la comunidad merece reconocerse especialmente durante este aniversario?
—Debemos honrar a profesores, estudiantes, colaboradores, empresarios, autoridades y donantes; a todas las personas que contribuyeron a construir un campus que hoy es referente nacional. Algunas siguen con nosotros y otras ya no, pero la educación es una forma muy valiosa de trascender.
Ellos plantaron un árbol que hoy ofrece una sombra enorme. A nosotros nos corresponde seguir plantando árboles para dejar nuevas sombras y generar un impacto todavía mayor en más jóvenes.
—Al comenzar los siguientes 50 años, ¿qué desafío debe asumir el campus?
—Preservar la calidad académica y su impacto en la empleabilidad: alrededor del 95% de nuestros egresados está trabajando tres meses después de graduarse. También debemos ofrecer una vivencia memorable que incluya deporte, cultura, liderazgo y emprendimiento.
Nos entregaron una estafeta y tenemos la responsabilidad de pasarla en las mejores condiciones. Quisiéramos que, dentro de 50 años, quienes estén aquí puedan decir que esta generación hizo bien su trabajo y los inspiró a hacer también el suyo.
A medio siglo de distancia de aquel primer día de clases, el Campus Chihuahua celebra lo construido sin detenerse en la nostalgia: honra las raíces, recibe la estafeta y comienza a escribir los próximos 50 años
CREDITOS: Tec de Monterrey: 50 años después,el legado continua... y se hace más fuerte
Entrevista con: Mtro. Armando Bahena Vigna - Director General del Tec de Monterrey Campus Chihuahua @abahenavigna
A cinco décadas de su fundación, el Tec de Monterrey Campus Chihuahua revisa la historia que lo convirtió en un aliado del desarrollo estatal y asume la responsabilidad de construir sus próximos 50 años.
Fotos por @nachoguerrerofotografo
Guión y edición: Miriam De la O @mimodelaoVoz: Willie Martínez @williemartinezmxDiseño: Karla Cárdenas @karlacardenaslVideo: Pop Creativo @popcreativomx - Luis Aceves @luisacevesmx & Willie Martínez @williemartinezmxCoordinación y logística: Andrea Pérez @andreareneept