
Su intervención en el FICM 2026 deja una pregunta abierta: ¿qué hacemoscon lo que nos duele del presente?
A Guillermo del Toro se le quebró la voz al hablar del mundo que estamosdejando a las nuevas generaciones. Durante su encuentro con la prensa en elFestival Internacional de Cine de Morelia 2026, el cineasta lloró al expresarsu pesar por una herencia que describió como un mundo en ruinas, social, moraly espiritualmente desintegrado.
En su reflexión también hubo preocupación por el avance del fascismo y poruna división social alimentada por los algoritmos. Sus palabras llevaron laconversación del cine hacia una inquietud que rebasa cualquier pantalla: cómovivir juntos cuando tanto parece empujarnos a enfrentarnos.
«Si podemos decirle a los jóvenes lo siento, con amor, puede funcionar»,expresó.
Escucharlo invita a reconocer un cansancio difícil de nombrar. Abrir lasnoticias, encontrarnos con otra tragedia y seguir con el día. Sentir culpa poracostumbrarnos; sentir impotencia cuando nos permitimos mirar. Querer conservarla esperanza sin tener que fingir que todo está bien.
Quizá por eso este momento merece una conversación que continúe después delvideo. Podemos conmovernos ante sus lágrimas y preguntarnos qué lugar damos anuestra propia sensibilidad. Si escuchamos a quienes vienen detrás. Si nuestrasconversaciones admiten el desacuerdo sin perder el respeto. Si todavíaencontramos maneras concretas de cuidar a alguien.
La responsabilidad tiene distintas escalas, y reconocerlo permite empezardesde algún sitio. En casa, en una comunidad, en el trabajo; también en lashistorias que elegimos contar y en las voces a las que abrimos espacio.
¿Qué necesitaría cambiar para que las nuevas generaciones pudieranmirar el futuro con más confianza? ¿Y qué parte de ese cambio podemos comenzarnosotros?
Fotografía:Luis Ángel H. Mora / Paloma & Nacho.